domingo, noviembre 12, 2006

Pórtate Sensato (Rockdrigo González)

Casi siempre que te encuentro tú te avientas un oso
Tal parece que pal dengue eres un tipo goloso.
Te gusta tirar aceite revuelto con arroz
Y a veces te crees genio o te sientes muy Dios
Mejor pórtate sensato, no la hagas más de tos.

Si acaso a alguien se le ocurre el salir a rolar
y pasar por unas nenas para reventar
Como siempre, de volada te has de agandallar
pues no quieres una nena quieres mas de dos
Mejor pórtate sensato, no la hagas más de tos.

Y a la hora da le cuenta siempre te quedas solo
pues eres un mal campeón haciéndole al tío Lolo.
Siempre mandas por delante a los que se dejan
y cobras su tributos a los que se aconejan.

Al tomarte unos alcoholes tu te pones re´loco.
a la vuelta de la esquina se te truena el coco.
A cualquiera tiras bronca pues te crees muy macho
muy galán, campeón y también agraciado muchacho.
Mejor pórtate sensato, no la hagas más de tos.

Ah, siempre viajas con bandera de que sabes mucho,
Que eres más chido que Marx y que el cristiano Chucho
Dices que para la Breeskin está mejor tu tía,
que tu papi fue vaquero y ahora es policía.
Mejor pórtate sensato, ya amaneció, es de día.

Y a la hora da le cuenta siempre te quedas solo
pues eres un mal campeón haciéndole al tío Lolo.
Siempre mandas por delante a los que se dejan
y cobras sus tributos a los que se aconejan.

Casi siempre que te encuentro tú te avientas un oso
Tal parece que pal dengue eres un tipo goloso.
Te gusta tirar aceite revuelto con arroz
Y a veces te crees genio o te sientes muy Dios
Mejor pórtate sensato, no la hagas más de tos.

No la hagas más de tos...

viernes, noviembre 10, 2006

Tiempo de Híbridos (Rockdrigo González)

Era un gran rancho electrónico
con nopales automáticos,
con sus charros cibernéticos
y sarapes de neón.

Era un gran pueblo magnético
con Marías ciclotrónicas,
tragafuegos supersónicos
y su campesino sideral.

Era un gran tiempo de híbridos.
Era Medusa anacrónica,
una rana con sinfónica
en la campechana mental.

Era un gran sabio rupéstrico
de un universo doméstico
Pitecantropus atómico
era, líder universal

Había frijoles poéticos
y también garbanzos matemáticos,
en los pueblos esqueléticos
con sus guías de pedernal.

miércoles, noviembre 08, 2006

Padrenuestro Latinoamericano (Mario Benedetti)

Padre nuestro que estás en los cielos,
con las golondrinas y con los misiles,
quiero que vuelvas antes de que olvides
cómo se llega al sur de Río Grande.

Padre nuestro que estás en el exilio,
casi nunca te acuerdas de los míos;
de todos modos, dondequiera que estés,
santificado sea tu nombre,
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria.

En junio de mil nueve setenta y cinco
ya no sirve pedirte "venga a nos el tu reino",
porque tu reino también está aquí abajo,
metido en los rencores y en el miedo,
en las vacilaciones y en la mugre,
en la desilusión y en la modorra,
en este ansia de verte pese a todo.

Cuando hablaste del rico, la aguja y el camello
y te votamos todos, por unanimidad, para la gloria,
también alzó la mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistía a pensar "hágase tu voluntad".

Sin embargo, una vez, cada tanto,
tu voluntad se mezcla con la mía;
la domina, la enciende, la duplica,
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuando creo de veras lo que digo creer,

así en tu omnipresencia como en mi soledad,
así en la tierra como en el cielo,
siempre estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora.

Pero, ¿quién sabe?, no voy a decidir
que tu poder se haga o se deshaga.
Tu voluntad igual se está haciendo en el viento,
en el Ande de nieve,
en el pájaro que fecunda a su pájara,
en los cancilleres que murmuran "Yes, sir",
en cada mano que se convierte en puño.
Claro, no estoy seguro si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse;
lo digo con irreverencia y gratitud,
dos emblemas que pronto serán la misma cosa.

Lo digo, sobre todo, pensando en el pan nuestro de cada día
y de cada pedacito de día.
Ayer nos lo quitaste, dánosle hoy.
O al menos el derecho de darnos nuestro pan,
no sólo el que era símbolo de algo,
sino el de miga y cáscara,
el pan nuestro.

Y ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos, si puedes, nuestras deudas,
pero no nos perdones la esperanza;
no nos perdones nunca nuestros créditos.
A más tardar mañana saldremos a cobrar a los fallutos,
tangibles y sonrientes forajidos.
A los que tienen garras para el arpa.

Poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros, una vez, por error,
perdonamos a nuestros deudores.
Todavía nos deben como un siglo de insomnios y garrote,
como tres mil kilómetros de injurias,
como veinte medallas a Somoza,
como una sola Guatemala muerta.

Y no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado,
o arrendar una sola hectárea de su olvido,
ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de cruzar el río el dólar y su amor contra-reembolso
arráncanos del alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia.

Amén.

martes, octubre 17, 2006

La canción de los buenos borrachos (Joaquín Sabina y Fito Páez)

Cuatro gotas
de alquitrán en la voz,
siete notas
empapadas de alcohol
campanadas
en el fondo del mar,
carcajadas
que me hicieron llorar…
Con un loro
que blasfema en latín,
le hacen coro
los “sultanes del swing”
y una big band
con un trombón y bombin
de Nueva Orleans
en mi funeral.
Y ese tango
compadrito del sur
y un fandango
de gitano andaluz
y un piano
con dos copas de más,
y unas manos
que lo sepan tocar.
Oraciones
para gente sin fe,
tentaciones
de volver a beber
el veneno
que tus labios me dan,
el obsceno
beso de la verdad.
La balada
de la casada infiel,
demasiadas
cosas por aprender,
el portero
de la Puerta del Sol,
el cartero
de tus cartas de amor,
el primero
en sacarte a bailar
un vals.
El vals
de la tristeza más triste del mundo,
la belleza que dilapidé,
la pereza de los vagabundos,
el rompecabezas que no terminé.
La palabra secreta, la mano
que planta violetas en el hormigón,
la maldita canción del verano,
la casa de citas de mi corazón.
Y el milagro del abecedario,
la tortuga que rompe a volar,
la ternura de los dinosaurios,
el aniversario de la soledad.
La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví.
La canción de los buenos
borrachos
que, de madrugada,
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido,
la canción que no quieres oir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.
La canción de los buenos
borrachos,
que, de madrugada.
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido
la canción que no supe escribir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.

viernes, octubre 06, 2006

Como un explorador (Joaquín Sabina)

Después de tanto tiempo al fin te has ido
y, en vez de lamentarme, he decidido
tomármelo con calma.
De par en par he abierto los balcones,
he sacudido el polvo a todos los rincones
de mi alma.

Me he dicho que la vida no es un valle
de lágrimas... y he salido a la calle
como un explorador.
He vuelto a tropezar con el pasado
y he bebido, en el bar de mis pecados,
otra copa de ron.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada
y en otros labios despisté a la madrugada
y en otro pelo
me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana
comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

Con el cartel de libre en la solapa
he vuelto a ser un guapo entre las guapas
chulapas de Madrid,
sólo me pongo triste cuando alguno,
en el momento más inoportuno,
me pregunta por ti.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada
y en otros labios despisté a la madrugada
y en otro pelo
me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana
comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

Sin comentarios... demasiado doloroso par hablar al respecto.

viernes, septiembre 01, 2006

Te Quiero (cómo lo vas a tomar)
Guillermo Briseño

Cada quien toma lo suyo,
(o lo que le corresponde)
Uno pasa por las cosas
y no sabe lo que esconden

Te he mirado las maneras
y he encontrado manantiales:
Me despiertas tantos sueños
que podrían hacerse planes.

¿Y qué tal voltear al mundo
por el lado razonable?
¿Qué tal si con este afecto
lo volvemos habitable?

Y las tardes son distintas:
vibra en ellas la tensión.
Si no puede ser mañana
tal vez pudiera ser hoy.

Te he mirado las maneras
y he encontrado manantiales:
Me despiertas tantos sueños
que podrían hacerse planes.

Y ¿Qué puedo hacer para verte?,
¿Por dónde vas a pasar?
Si te digo que te quiero
¿Cómo lo vas a tomar?

¡Uno pasa por las cosas
y no sabe lo que esconden!
Cada quien toma lo suyo
(o lo que le corresponde).

Si te digo que te quiero...
¿Cómo lo vas a tomar?

Ella era fresca, nueva, simpática, maternal, irónica, lista, cambiante, bella. Él era triste, ridículo, inteligente, mordaz, amoroso. Los primeros encuentros, simpre casuales, no concretaron nada. De algún modo cierta conciencia en ambos, cierta corriente que los acerca, se manifiesta con el pasar del tiempo. Él se dá cuenta primero, e intenta acercamientos torpes, mordaces, inútiles. Ella se incomoda pero no se incomoda, medio responde, medio se resiste. Él lo piensa, atado como está a otra mujer y otros compromisos, lo piensa demasiado.

Unos días después él se entera de que ella ha encontrado a otro. Cada quién toma lo suyo (o lo que le corresponde). Sólo ahora es que él se enamora realmente.
Éste blog se trata de canciones. La premisa es simple: Juntar las letras de todas las canciones que em gustan. Muy ambicioso, pero creo que vale la pena.